No importa el lugar o si se trata de una gran ciudad o un espacio rural, el ecoturismo se abre paso para mitigar la presión del turismo vacacional de masas y sus devastadoras consecuencias para los espacios urbanos y naturales.

Habilitar estrategias y acciones de branding diseñadas también desde una perspectiva eco es fundamental, al menos si se quiere dar con la clave de una campaña vacacional adecuada.

 

1. El turismo sostenible como alternativa

El reto de ofrecer soluciones alternativas al denominado turismo de crucero y su impacto en los destinos, sobre todo durante la campaña estival, es un buen ejemplo de lo que el turismo sostenible puede lograr.

La ciudad de Venecia ha limitado la entrada de grandes cruceros con ese mismo objetivo. No será la única en adoptar esta medida.

De hecho, la alcaldía de Barcelona ya lanzó hace tiempo la intención de abrazar una medida similar para disminuir el índice de polución que sufre la ciudad por esta causa. Las islas Svalbard, en Noruega, se sitúan en la misma línea al prohibir, hace ya cinco años, el tránsito de grandes embarcaciones impulsadas por motor diésel para preservar el ecosistema del océano Glacial Ártico.

El cambio climático mantiene a la sociedad en jaque y es responsabilidad de los países y sus gobiernos responder con contundencia, también en lo que al turismo respecta.

Sin embargo, no puede articularse sin más una norma restrictiva con tal objetivo. Han de ser propuestas acciones encaminadas a un turismo sostenible. Iniciativas que compensen la pérdida de visitantes (y por tanto, de ingresos).

Iniciativas que, incluso, activen flujos de turismo de mayor calidad y mucho más beneficiosos, en todos los sentidos, para el país o ciudad.

En este sentido, el ecoBranding, estrategia de branding pionera de la que os hemos hablado en varias ocasiones, representa la herramienta idónea para encontrar esa opción que necesitamos a la desmesura; aquella capaz de atraer al turista que deseamos para nuestros entornos y que configura todo un paquete de alternativas de ocio desde una perspectiva medioambiental, sostenible y social.

 

2. Hacia una estrategia transversal en ecoturismo.

El ecoturismo trata, por tanto, de ofrecer alternativas a zonas de alta densidad turística, aunque no exclusivamente.

Pero ¿cómo plantear acciones de marketing o branding capaces de articular esa propuesta de ecoturismo? ¿Cómo llegar a los viajeros y viajeras para atraerlos hacia fórmulas sostenibles? La respuesta pasa por un planteamiento transversal.

Y es que, una campaña de verano, por ejemplo, para una propuesta de ecoturismo ha de implicar (y beneficiar) a todos los actores involucrados y capaces de ofrecer un plus de experiencia vital al visitante.

La fórmula eco promueve un tipo de turismo que incentiva la interacción con la sociedad de destino y que huye de los grandes desarrollos urbanísticos para visitantes, aquellos que “meten” al turista en una burbuja y realidad ficticia o forzada para incrementar su sensación de bienestar.

Por eso, uno de los grandes retos suele ser una red de alojamientos capaz de integrarse en el entorno natural y urbano por completo, sustentada por inversores locales y apoyada desde las Administraciones competentes, que propicie un conocimiento profundo del medio y de sus gentes.

Botella tirada

 

2.a. Identidad digital común y estrategia compartida

En este sentido, la creación de sitios web donde tengan cabida todos los agentes del sector supone un gran beneficio.

Se trata así no solo de reducir costes y sumar esfuerzos, es decir, de optimizar recursos; sino de brindar una oferta coherente y conjunta, que comparta valores, misiones y una identidad común, de la que formen parte alojamientos diversos y propuestas de ocio, gastronomía, deportivas…, todas ellas encaminadas a la conquista de un tipo de turismo, y de turista, muy específico en base a una estrategia compartida.

Este tipo de desarrollos web, basados en una perspectiva eco, se sustentan sobre el respeto entre comunidades (de origen y destino) y hacia los ecosistemas, pero también sobre su amplio conocimiento, vivencia y apoyo económico.

Y es que, toda campaña de ecoBranding encaminada al turismo sostenible ha de promocionar una cosa por encima de todo lo demás: experiencias irrepetibles y respetuosas, y para ello, la singularidad del territorio y de sus gentes cuentan, y mucho.

 

2.b. Impulso de las zonas desfavorecidas y disolución de la presión turística

Gracias a este tipo de estrategias, como la mencionada anteriormente, se logra otro de los grandes objetivos del ecoturismo y del ecoBranding asociado a este: diluir la presión turística en zonas muy concretas para encaminarla hacia otras menos favorecidas de forma racional.

Un ejemplo lo encontramos en las denominadas Reservas Starlight, lugares poco poblados (y en muchas ocasiones con grandes deficiencias en su desarrollo económico y de infraestructuras) que han sido certificados por la calidad de su cielo nocturno.

A menudo, estos destinos se encuentran dentro de espacios naturales de enorme belleza y poco conocidos. Lugares tranquilos que ofrecen un sinfín de ventajas a un visitante que desconoce esta fórmula de ocio y ese enclave de turismo rural en concreto.

Poner en conocimiento la existencia de una oferta de turismo más amable, alejada de la masificación y que nos reconcilia con la naturaleza tiene un enorme potencial. Lograr atraer al visitante hacia ella, una gran oportunidad  para zonas despobladas que se han visto despojadas de su medio de vida tradicional.

 

3. El concepto de Destino Turístico Inteligente

Como hemos señalado, es necesario activar la cooperación de todos los agentes implicados en el turismo de una zona.

Y no solo nos referimos a quienes se sitúan al frente de la oferta de alojamientos o actividades de ocio, sino a quienes gestionan servicios básicos para la actividad turística, sean entidades públicas o privadas, de ahí la complejidad del asunto.

Estamos hablando de organismos y empresas tan heterogéneas como las responsables del suministro de servicios de transporte, de recogida y reciclaje de residuos sólidos, etc.

¿Cómo poner de acuerdo a tal variedad de protagonistas? Las nuevas tecnologías juegan a nuestro favor en este sentido, permitiendo la vertebración de propuestas sostenibles.

Caribe

Las Smart City o los Destinos Turísticos Inteligentes son prueba de ello.

Esta fórmula trata de facilitar la vida al turista, de brindarle todo lo que necesita para una experiencia satisfactoria en el destino y coherente con la propuesta de ecoturismo del lugar.

Para ello, la inversión en análisis de datos es fundamental, pues se ha de conocer el perfil de ese viajero o viajera clave en profundidad con el fin de llegar a él y, una vez en destino, brindarle una oferta muy determinada y acorde a sus gustos y preferencias.

De nuevo, entra en juego la perspectiva transversal y horizontal, la necesidad de cooperar y aunar esfuerzos para emprender una acción de marketing conjunta que permita conocer al turista ideal o segmento emergente. Y, por supuesto, brindar la máxima transparencia y accesibilidad al respecto: es decir, que los datos puedan ser consultados por todos los agentes implicados.

 

4. Marketing Digital: el poder de brindar experiencias únicas

EcoBranding para diseñar un tipo de turismo ecológico, para atraer al visitante a través de acciones creativas y para fidelizarlo mediante una experiencia de usuario inédita. No parece fácil, ¿verdad?

Sin embargo, el esfuerzo se verá recompensado por un flujo de turistas respetuosos, capaces de sumergirse en la cultura y hábitos de vida de la zona, fiel y prescriptor de ese país, ciudad o municipio. Un destino que el viajero o viajera relacionará con la palabra sostenibilidad, que merece la pena descubrir y que es capaz de brindar una vivencia única.

No solo se trata de trabajar una estrategia online concreta, sino de que esta se vea reflejada y se apoye en la experiencia in situ, que emane de una estrategia de ecoturismo en la que estén implicados, como hemos dicho, todos los agentes del sector, y que ambas puedan retroalimentarse.

Para ello, la personalización de acciones online y, después, de servicios y experiencias es básica, algo que no puede conseguirse con un turismo de masas, pero sí con el ecoturismo, donde la calidad del servicio y la sostenibilidad ambiental y social se sitúan por encima de todo.

Sin duda, el ecoturismo atrae a un tipo de viajera o viajero que bucea en la red antes de tomar una decisión, que se fía de los comentarios de otros turistas, que busca honestidad y transparencia en las informaciones, rapidez a sus consultas, que demanda servicios de valor, que aboga por la proactividad y que desea, una vez en destino, que ese lugar le ofrezca lo prometido en internet.

Ese tipo de turista precisa de una estrategia eco definida y coherente, altamente segmentada por aficiones, que brinde servicios muy personalizados…; en definitiva, una estrategia que asocie una experiencia de viaje a un estilo de vida.

 

5. Covid-19: la necesidad de reaccionar con prontitud

En España, como en muchos otros puntos del planeta, el turismo es un pilar fundamental de la economía. De hecho, este sector supuso un 12,4 % del PIB en 2019, desplomándose hasta el 5,5 % el pasado año como consecuencia de la pandemia sanitaria.

¿Es, por tanto, urgente reactivar el sector? Sí. ¿Es necesario hacerlo a través del modelo tradicional? Claramente, no.

En un mundo globalizado donde los virus campan a sus anchas enseñándonos importantes lecciones de vida, apostar por el ecoturismo es ahora, más que nunca, una necesidad.

Y lo es también porque, como dijimos al principio, el cambio climático nos acecha, amenaza con destruir nuestra forma de vida y, obviamente, nuestra forma de desarrollar el sector turístico.

¿Cómo seguir con la fórmula actual de masificación en la costa cuando el nivel del mar subirá previsiblemente entre 17 y 25 cm a corto plazo?

La respuesta pasa por la sostenibilidad, la diversificación (de propuestas, de destinos, de periodos estacionales) y la coherencia en una solución común a este gran reto.

Afortunadamente, somos algunas las agencias de branding que hemos apostado por un proceso de reconversión hacia posiciones equitativas con el fin de dar respuesta a estos retos, cada vez más acuciantes y cuyo apoyo para su consecución se nos demanda con mayor insistencia.

Como la sociedad, buscamos soluciones que aboguen por un modelo capaz de brindar experiencias únicas sin incrementar el impacto ambiental ni despilfarrar los recursos a nuestro alcance, que invite al disfrute desde la reflexión y la mesura. Y que no se dilate en el tiempo, la necesidad está aquí y ahora.