El diseño gráfico ha servido desde hace décadas, por no decir siglos, como altavoz para reflejar de manera visual la represión política, la crisis económica, los conflictos bélicos, etc., generando así la denominada gráfica reivindicativa. Y es de eso de lo que quiero hablaros hoy.

Desde los acontecimientos que generan un vuelco en la URSS en 1917, hasta la actualidad, este tipo de gráfica ha ido desde el compromiso social, pasando por el activismo político.

 

 

El diseño gráfico en la Unión Soviética

 

En cada época el objetivo principal varía. En la Unión Soviética vemos como, tras el fracaso de la Revolución de 1905 de Rusia, el pueblo comienza a identificarse con ideas donde el arte comienza a ser un arma para construir. De ahí nace el Constructivismo y con él la aparición de artistas tales como El Lissitzky y Alexander Rodchenko.

El Lissitzky fue una de las figuras más influyentes de la vanguardia rusa, no solo con numerosas obras de propaganda política para la Unión Soviética, sino que formó parte del desarrollo del suprematismo, otra vanguardia rusa, junto a Kazimit Malévich. Entre sus obras más desatacadas se encuentra la litografía “Golpead a los blancos con la cuña roja” (1919). La metodología científica regía su manera de trabajar y lo dejó reflejado en su manifiesto “La topografía de la tipografía”.

diseño gráfico golpead a los blancos con la cuña roja

“Golpead a los blancos con la cuña roja”. El Lissitzky
Fuente de la imagen: Análisis de la imagen

 

En 1920 nace una brecha, separando a constructivistas, a los que también podemos denominar esteticistas, los cuales firman el Manifiesto del Realismo, y los seguidores del Manifiesto Productivista. Alexander Rodchenko renunció al apelativo de artista y mostró en su tesis su comprometida participación en la construcción de “la nueva sociedad” mediante la realización de piezas a través de la técnica del collage para acabar derivándola en el fotomontaje. Un ejemplo del trabajo de este autor es el retrato de Lilya Brik.

 

lyla brick
Fuente de la imagen: Cultura El País

 

Lo que nació como un arma de consumo para el pueblo analfabeto en la URSS, se consumía en Europa por los intelectuales y artistas más destacados. Este tipo de diseño, de tipografía sencilla y legible y con uso de la fotografía como lenguaje, formó los fundamentos clásicos del diseño gráfico.

 

En tiempos de guerra

 

Con la llegada de la Primera Guerra Mundial resurge la necesidad de devolver al estado el mando sobre las técnicas de comunicación social y los medios. El patriotismo, la participación en el frente y el sosiego en la población civil, cobran fuerza tras el uso del cartel fundado en conceptos de binomios antitéticos de Guerra/Paz, Verdad/ Mentira… A esté se le aplican características
vinculadas con un color y una imagen concretos para que estos sentimientos se ensalcen todavía más. Cabe decir que, cuanto más tiempo duraba la guerra, más carteles producían y los colores de estos se multiplicaban. Podríamos denominar a la Primera Guerra Mundial como la “guerra de los carteles”.

A está época pertenece el conocidísimos cartel de James Montgomery Flagg, de “I want you for U.S. Army” el cuál no es más que una copia del cartel que creó Alfred Leete como cubierta de la revista London Opinion en 1914.

 

want you

 

Muy contrarios a estos carteles donde la emoción prima sobre la ideología, los carteles alemanes de esa época presentan una estética aséptica que se refleja en sus volúmenes lisos, figuras o símbolos sobre fondo o su tipografía armónica. Son carteles sobrios, donde los artistas no se vinculan ideológicamente, sino que tienen una actitud neutra.

La pérdida de la guerra en Alemania alcanza al diseño grafico y son muchos los que descargan en él la justificación de la misma. Esto conllevó a una represión por parte de la izquierda alemana que hizo que se creará un tipo de diseño político clandestino, en el que destaco la figura de John Heartfield.

Heartfield comprendía el arte, y más en concreto el diseño, como un modo de crítica y entendía las posibilidades que ello de daba respecto a la técnica que acababa de iniciar: el fotomontaje. Colaboró con la revista Aiz7 , abiertamente antifascista y procomunista, con un total de 238 fotomontajes de gran expresión, como “El sentido del saludo hitleriano” 1932.

 

Cuando llega la paz

 

Tras los años de guerra el diseño gráfico se quedo relegado campañas oficiales internacionales de caracter social, campañas electorales, y uso de carcelería como instrumento político de educación de las masas.

Es en la Cuba revolucionaria de 1960 donde se impulsa de nuevo el movimiento propagandístico conformado por una iconografía que llega hasta el corazón del pueblo. La obra “Che, hasta la victoria siempre” de 1967 es un claro ejemplo de ello. Cabe señalar que las obras llevadas a cabo en esta época no presentaban autor reconocido y eran diseñadas y producidas en el más estricto anonimato, de esta manera se evita la censura o la represión.

 

Arte reivindicativo del siglo XXI

 

No hay que olvidarse de que este tipo de movimientos activistas acompañados del diseño gráfico se han dado también en España.

A día de hoy, el desarrollo de las comunicaciones por Internet o la telefonía móvil han propiciado el nacimiento del llamado ciberactivismo y con él movimientos como Anonymous que han servido como trampolín a eventos y campañas como #SpanishRevolution nacida a raíz de la manifestación del 15 de mayo de 2011 o Voces con Futura.

 

spanish revolution

Obras de: Andres Requena, Javi Valdes, Nano Trías, SUXSIEQ, Enrique Ruiz Dávila.

 

En conclusión, el diseño gráfico reclama su papel dentro del movimiento político, ya sea de manera impresa o digital.

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